OTOÑO y homeostasis
Si por un instante nos quedamos en quietud, percibimos la influencia de la estación del año y el entorno en el que discurren nuestras vidas. Cuando el otoño va mediado y nos muestra indicios del invierno que le sigue, al observar la naturaleza que nos rodea percibimos los colores anaranjados, ocres y marrones de las hojas secas
Ya nos envuelven las lluvias persistentes y los vientos a la manera de vendavales que nos obligan a guarecernos y protegernos en lugares cálidos y secos. En el otoño el ritmo de los días y las noches es desigual, y aquellos que duran menos de doce horas son más cortos que las noches.
Este es el momento de consolidar y sostener con firmeza aquellos asuntos de nuestro interés, dejando de lado los proyectos terminados e iniciando disciplinas nuevas que nos ayuden a aumentar la tranquilidad. Además de orientarnos con decisión hacia un trabajo productivo de autorreflexión. Como ocurre en la vegetación, tambien nosotros crecemos en nuestras raices.
Según la medicina china es la época de mantener la salud armonizando la fuerza de los pulmones y del intestino grueso. La dieta adecuada para cada persona ayudará de manera esencial a evitar los catarros y los estreñimientos, y la práctica de ejercicios respiratorios favorecerá la flexibilidad.
El sentido asociado es el olfato y su receptor la nariz. El sonido el llanto, el sabor el picante y el color el blanco. Importante revisar las emociones de preocupación, dolor y pena que se mantienen durante un tiempo prolongado. Así como disponernos para que el organismo permanezca en apertura, para dejar ir lo viejo y así, experimentar lo nuevo y el cambio de vida que trae crecimiento consigo.
Recordemos que en esta estación la naturaleza nos ofrece alimentos tales como: uvas, caquis, chirimoyas, calabazas, boniatos, batatas, castañas, granadas y coles, nutritivos saludables. Además, contribuyen de forma excelente a la desintoxicación de pulmones e intestino grueso, el ajo, la cebolla cocinada, el limón y el aceite de oliva virgen de primera presión en frío.
Estamos en el punto del ciclo del año en que conviene equilibrar las actividades dirigidas hacia fuera y las dirigidas hacia adentro. La realización diaria de una disciplina de atención interior para la actividad mental calmada, permitirá el desarrollo de las ideas, la escritura y el habla.
Todo nos indica que, orientar la atención para centrar nuestra percepción hacia el interior es la actitud adecuada, y que a esto nos ayuda experimentar la riqueza del influjo del otoño.
Rios de ocre,
comunican sus venas.
Se va el otoño. (Belin, noviembre 2009.)